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lunes, 16 de septiembre de 2013

Respirar por no huir.

Descansar los ojos mirando hacia la nada y  respirar profundo para acariciarse por dentro.


Me gusta sentirme a mi misma. Pasar el tiempo desvistiéndome por dentro, encerrarme entre mis cuatro paredes pensando en todo hasta convertirlo en nada.
Descuartizar cada emoción y analizar los momentos que haya o no vivido, sufrir los que viviré y arrepentirme de los que puedo y no quiero.
Supongo que la finalidad es conocerme.
Pero eso a veces me da miedo, por lo que vuelvo al poder sin querer.
Digamos que es un resquicio de cobardía : Respiro para buscarme, sabiendo lo que llevo dentro, por lo que vuelve el miedo a encontrarme conmigo misma, darme la hostia de realidad y acabar buscando otro vacío.
Entonces mi don ya no es manipular, es huir.Y sencillamente no quiero verme así.
Huyo de huirme. Y me odio por ello. No por querer poder afrontarlo, simplemente por darme cuenta y no evitarlo.
Me hace entrar en el desquicio, en el de que aquellos ojos vuelvan a juzgarme y atormentarme, ver como me hundo en mis antiguos pozos de rencor, sentir como penetra cada gramo de ira.
La única solución a la que me he aproximado gracias a momentos a solas es no huir... y sólo pasar de largo.
He llegado a una época de mi historia en la que a poco le doy importancia.
Y es extraño.
Porque la gente me dice que hago bien, que es lo correcto y luego me apuñalan con quejas escondidas y  me censuran con miradas. Y en realidad sólo me dan excusas para poder querer pasar de todos ellos.
Y vuelvo a estar sola, como siempre. Vuelvo a entrar en mi bucle, como siempre.
Vuelvo a volverme mía, como nunca.
No me hace falta nada.
                                                                           Sólo respirarme.




domingo, 15 de septiembre de 2013

Otra vez es diferente

He decidido comenzar de nuevo.
No os confundáis, no me refiero a mi forma de admirar el mundo ni al estilo de vida tan endeble  que me he consentido.
Me refiero a comenzar esto de soltar toda la basura emocional de otra forma.
Sin adornos, ni esperanzas ni medias verdades.
 Por lo que he decidido eliminar de este espacio y de vuestras ideas cada palabra o señal de ilusión  hacia algo mejor.
Simplemente me da igual como puedan variar las cosas. Sabéis lo partidaria que soy de que todo  fluya.
No pretendo que os sintáis cómodos o identificados con lo que pueda reflejar, sabéis de sobra que esto lo hago de una forma completa y absolutamente ególatra.
Lo que pasa es que no me apetece andarme con explicaciones o ruegos.
Últimamente nada deja de darme vueltas.
Las rutinas son distintas y las personas solo me fallan. Supongo que es mejor soltar esto al aire y poco a poco, para no verme periódicamente maldiciendo todo lo que pueda acercarme a cada uno esos vacíos de los que huyo. Es por dejar descansar a mis nudillos. Por no soltar todas las tensiones a golpes y malas caras.
 Dejé de hacer esto por miedo a que supierais demasiado.
                            Ahora lo hago para que os deis cuenta de que no sabéis una mierda.


sábado, 9 de febrero de 2013

Ayudarnos.

Hoy querría referirme expresamente a ti.
Y esa es una frase que uso comúnmente para que las palabras escritas adquieran, aparentemente, mayor sentimiento, cuando en realidad las podres frases que deje yo aquí plantadas puedan referirse a cualquier persona decidida a leer este cúmulo de estupideces.
Pero hoy, soy sincera.
Ya que es lo mínimo que podría hacer al referirme a ti. Al menos, sinceridad es lo que te debo.
Un par o dos de personas podrían darse por aludidas con la simple introducción de este escrito. Sin embargo querría quitarles esa ególatra idea de la cabeza diciendo que ella es la única persona por la que podría arrepentirme de mis actos, dejarme ver por completo, ocupar mi conciencia durante tanto tiempo y perder la razón pensando cuales serían sus argumentos.
Lo único es que no tengo muy claro, si culparte, arrepentirme o pedir perdón.
De momento pretendo centrarme en el por qué de las cosas, en la causa de haber llegado a esta situación.
A veces intento que no me afecte, a veces me funciona. Pero el remordimiento siempre vuelve, y no se si es echar de menos o que coño me pasa, pero me pongo enferma al pensar en el pasado y el futuro que podría acecharnos.
No es que tenga miedo. Ya he dicho que intento que no me afecte. Pero en mis puntuales momentos de completa debilidad, pienso en ti.
A veces lloro. A veces caigo en soledad pensando en por que nos hemos distanciado.
Y lo peor viene cuando no encuentro respuesta. Entonces me conformo con la frase de "Joder, supongo que las personas cambian".
Luego pienso en ello y me doy cuenta, de que siempre fuimos opuestas, cosa que nunca nos afectó antes.
Después de esto, me acerco a mi última conclusión.
No sé, joder, hago las cosas mal.
No soy la persona perfecta para mantener amistades. Supongo que soy muy mía, que tengo que hacer lo que se antoje sin importar quien pueda preocuparse por mi. Que soy egoísta. Me canso de la gente y luego la reclamo y, eso a veces no funciona.
Quiero decir que no te convengo.
A ti.
Que con el simple caminar ya resplandece esa alma de puto ángel perfecto. Lo haces todo bien. Te preocupas, solucionas tus problemas, eres jodidamente agradable. De ideales impecables y cara de niña.
Fiel a ti misma, no sé, tu fortaleza, qué coño sé.
Igual ese es el problema.
Estás dispuesta a cambiar el mundo, mientras yo me miro en el espejo, me arrepiento de mi misma y me niego de salir ahí fuera.
Igual te tengo rabia, envidia, yo que sé.
Puede que sea el hecho de que yo nunca seré como tú. Yo no soy tan buena. No creo llegar a serlo nunca. E igual por eso es por lo que me alejo de ti y me nublo la vista al comenzar a ver que todo ha estado cambiando.
Pero eso es así, ya no estamos unidas.
Si te preguntas si querría volver a estarlo, pues claro que si joder.
Me has aportado más que nadie en lo que llevo de vida. Supongo que eras mi pilar.
Eras esa persona que conseguía sacar lo mejor de mi misma. Me sentía más sana a tu lado, más cuerda y más segura.
Pero lo mejor era que contigo nunca podía sentirme sola.
Y mírame ahora, já, ahora estoy muy hundida. Y por mucho que mienta diciendo que salgo a flote.. no sé, supongo que ya ha sido mucho tiempo en la oscuridad como para que vengan a levantarme.
Pero bueno, lo que me queda de ser, lo utilizaré para devolverte las cosas. Es muy típico decir que estaré ahí, y no te juro estarlo siempre. Pero me preocupo. Quiero serte útil.
Puede que yo no sea tu pilar, y harías bien en no concederme el cargo. Pero yo que sé. Puedo ayudarte en lo que quieras, puedo intentar acercarme, alejarme, lo que necesites. Yo que sé tía, pretendo esforzarme hasta no quedarme ganas.
Sólo pídelo por favor. Yo no me atrevo a arrebatarte de tu estado de plenitud.
Ahora sólo se me ocurre desearte desde lejos que seas feliz. Que sigas afrontando tus problemas más íntimos. Que estudies como hasta ahora para recoger tu recompensa de futuro que te atreves a planear. Que sigas queriendo, preocupándote.Sigue tu vida diré.
Yo mientras tanto estoy por ahí, sin un futuro al que agarrarme, con mis problemas acumulándose sin sacar voluntad para afrontarlos, con mis idas y venidas, siendo todo en lo que no querrías convertirte.Con mi mierda de siempre.
Solamente con la esperanza de que no nos hayamos cansado de mantener lo que aun podamos .
Hasta cuando quieras.


viernes, 18 de enero de 2013

Lo tomas o lo dejas

Está ahí.
Lo ves, lo pruebas, lo sientes.
Y lo sientes muy fuerte. Tanto que empieza a prender la entrañas.
Y arde.
El fuego se expande hacia donde la memoria cobra sentido y el sentido pierde coherencia. Entonces las llamaradas te  recorren por dentro.
A veces duele.
Porque empiezas a conectar la coherencia con los impulsos, terminas haciéndote daño. Quiero decir, ya no sabes lo que puede ser o no bueno para ti, pero sigues adelante. Porque está ahí. No puedes hacer otra cosa, ya no hay forma de pararse a uno mismo.
Terminas completamente loco.
El desquicio te encierra. Te hace gritar, llorar,correr, sufrir, reir, llorar más fuerte, odiar  y quedarte jodidamente solo.
Nadie quiere a un loco. Y finges no estarlo.
Pero al final te das cuenta de que es un sentir más grande que la vida.
Entonces es cuando te quedas totalmente atrapado.
Está ahí.
Pesa.
Ya no sientes nada más. No esperas que pueda haber nada más.
 Mutila los sentidos.
Lo tienes, lo quieres, lo necesitas.
Es mejor que la memoria, que el sentido, que la coherencia, mejor que la gente, mejor que sentir cualquier otra cosa.
Mejor que pertenecerse a uno mismo.
Yo ya no me pertenezco.Porque está ahí.
Estoy ardiendo. Me duele. Estoy completamente sola, porque me he vuelto loca.
Pero me gusta.
Suelo sentirme vacía y cuando encuentro algo que me hace sentir viva, lo guardo, lo protejo, lo hago mío.Aunque yo me vuelva suya.
No necesito nada más.
Porque ante todo,
 puedo dejarlo cuando quiera.

Y yo, como vosotros, no soy más que sierva del deseo.


domingo, 13 de enero de 2013

Nunca tuya.

A veces pienso que me conoces mejor que yo misma.
Entonces me engaño pensando en que se me engaña y evito perderme.
De verdad que me encantaría que ciertas palabras se refirieran a mi. Pero sé que no es así, entonces me adentro en mi tierna ignorancia y me hago a la mentirosa consciencia de que el mundo es maravilloso.
Y parezco gilipollas.
Me convierto en una persona completamente opuesta a la verdadera. Aparento no estar tan podre, no sólo para sentirme mejor conmigo misma si no para repercutir sobre esa mente con la que tan identificada me siento.
 A veces es por lástima, porque no estoy dispuesta a mirar esa cara y verme reflejada en ella. Algunas otras porque se me parte el alma al verte así.
Porque creo una nublosa tapadera de inocencia y estupidez, a veces para desentenderme de las cosas y otras muchas para protegerme de hacerlo.
Y algunas cuantas para no dejar que te vayas.
Entonces siento que soy yo quien tiene que irse.
Y me voy. Pero siempre vuelvo, de una forma u otra.
Se crea un bucle libidinoso y tierno del que inconscientemente no querré bajarme nunca.
Lo malo es que nunca vas a conocerme del todo, aunque lo hagas mejor que yo misma.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Sin intención ninguna de cambio.

La jodida verdad es que engaño constantemente.

Refiriéndome a mi forma de ser claro. Soy una trampa.
Parecer sin ser.
Por el simple hecho de que me gusta.
Me fascina retener a alguien hasta cargármelo.
El juego de saber que puedes interesar. Una completa animalada.
Me encanta. Me gusta adaptarme a una persona, ser lo que creen que les gusta, hasta el punto de sentirme perseguida y luego joderlo todo. 
Al principio supongo que era inconsciente. Y esto es algo que  digo siempre para engañarme a mi misma y hacerme creer mejor persona.
Tener el control.
No me juzguéis es algo que nos gusta a todos, simplemente soy yo quien lo dice.
Al caso : manipular y hundir. Sin ninguna razón humana. Luego darle la vuelta a todo.
Supongo que ese es mi don que tanto buscaba. Retorcer la situación, hacerte víctima. Te libras, ya nada es tu culpa, si no que aun encima cargas más peso sobre esa persona haciéndola sentir lo más miserable del mundo.
Lo mejor es, cuando te atreves a mirar a ese ser que está al borde del abismo, sabiendo que puedes salvarle, pero termias fulminándo con la mirada más falsamente sincera.
Tienes poder.
Matas con tu mentiroso dolor.
Es triste, es jodido, es rastrero.
¿Qué le voy a hacer? Ya lo decían antes,"soy manipuladora desde la infancia".
Y no me duele, en absoluto.
Supongamos que hay gente mala y ya está. 
Dejémonos del rollo de que siempre hay un motivo, de que si lo haces es por que te lo hicieron. Eso no incumbe a nadie.
Y esto lo digo con la más sucia intención del mundo.
Luego están los malditos hijos de puta que se creen superiores y entran en una especie de batalla contigo que acaba por generar la apoteosis y demás mierda insignificante, pero bueno eso es algo que no viene al caso y no tiene absoluta importancia.
Y no sé.
Supongo que ya está.
Me apetecía contar esto, por atenuar un poco mi culpa, al menos ahora sólo soy rastrera y no tan falsa.
Pero repito que no me juzguéis.
Somos egoístas por naturaleza. Me refiero a que, joder, luchamos y vivimos por nuestro propio culo.
Ninguno de vosotros tiene la conciencia tranquila.
Ni vosotros sois tan buenos ni otros tantos tan fríos. 
Dicho esto, recalco el no tener intención alguna de convertirme en mejor persona, y que seguiré engañando con buenas caras y malos propósitos.
No tengo la menor necesidad de preocuparme por nadie, por mucho que me esfuerce en mostrar lo contrario.
Me antepongo a todos y a todo. No lo digo porque esté enfadada, ni mucho menos. 
Y, por muy duro que suene, no hay quien me importe ya lo más mínimo para perder otra vez la cabeza.
Primero estoy yo y luego, nadie más.
Aunque mentiría si os dijera que estoy orgullosa de la persona en la que me he convertido.


                               "Ir tirando, mirando hacia delante, hasta el día en que la palmes"



martes, 7 de agosto de 2012

Cuando la oscuridad te cubre

Juro por lo que creáis que un día abriré los ojos y veré vida.


Me hallo  en una ciudad.Una ciudad en la que , aun llevando gran parte de mi vida, por no decir toda viviendo aquí, nunca conseguiré sentirme a gusto.
Me siento solo, vacío, sin nada que hacer ni que ofrecer. Es un pozo en el que estoy hundido desde tiempos inmemoriables. Donde no hay un rincón de luz y felicidad donde poder resguardarme. Donde día y noche tengo que esconderme de mis propios pensamientos. Donde las sensaciones no van más allá del malestar, y la vida se esconde en el momento en que la oscuridad nace. Una ciudad medieval de esas en cuyas calles sólo se encuentran casas viejas y obras inacabadas, dónde la media de edad de los habitantes es de unos sesenta años y los niños no salen a las calles porque sus madres son unas putas paranoicas empeñadas en que algún loco se topará con su niño y le hará, sabe Dios que. Donde las tiendas van cerrando consecutivamente y el alcalde es un maldito vago mentiroso que lo único que hace es joder y hartarse a vino en el bar de la esquina. Vamos, esa típica ciudad de mierda que no ocupa más que un puñado de calles, poblada por gilipollas que no hacen más que recorrerlas.
Y yo,camino solo. Las paredes de piedra me miran. Me miran y siguen, escondidas entre las sombras de la noche y las luces de las farolas viejas que cada día soporto ver al salir de casa. Siento presión. La presión de la oscuridad , que entorpece mis pasos y me hace sentir mareado, me desconcierta y hace que mis pies pesen cada vez más . Un aliento en la nuca que me hace asegurar a cada minuto y medio si no son las paredes únicamente quienes me siguen.
Entonces, comienzo a dudar.
Doy un paso y él da dos más. Me he asegurado. Las calles y yo, ya no estamos solos.
Acelero, tanto como para escapar del calor de su aliento en mi cuello.
 No hago más que torcer los ojos hacia atrás y difumina su silueta, la de un hombre delgado y alto dando zancadas cada vez más semejantes a las mías. No consigo colorear su cara.
Comienzo a ponerme nervioso
Vale,tranquilo tío, te acojonas por nada. Puede ser un simple caminante, como tú. Claro es eso. Son paranoias. ¿Qué pasa? ¿Ahora la gente no puede caminar por la calle? Estoy de la olla.
Después de tranquilizarme, miro hacia abajo, y observando mis queridos y rotos zapatos, me concentro en mi destino, en por qué había comenzado a caminar, para poder así olvidarme por completo de aquel             " hombre " con el que había compartido la decisión del propio camino. Y, joder, no me acuerdo.
No sé por qué estoy andando, no se a donde coño estoy yendo y así vuelvo al terreno del miedo, esta vez sumado a la desorientación y confusión de este viaje.
Vamos a ver, recorramos el día. Me levanté. Desayuné. Me duché. Ley. Dibujé un rato. Comí. Me senté en el sofá. Me acerqué a la cafetería. Volví a casa. Cené. Me metí en cama.. ¡Joder! ¿Qué coño es eso? Oh mierda... está corriendo, ¿Por qué corre? Se está acercando. No pasa nada, seguirá, pasará de largo...
De repente se ha frenado. Pero lo noto en los talones. Ha corrido para alcanzarme, pero no haré ningún gesto para que sepa que me he dado cuenta. Estoy acojonado y no puedo evitar que las rodillas me tiemblen lo impensable, es algo que no puedo disimular y temo que sé de cuenta y aproveche para atacarme sabiendo que me tiene bajo control. Puedo correr... sí, comenzar a correr y dejarle atrás,soy un tipo rápido, aunque me persiga no conseguirá alcanzarme...vamos.
Empiezo a correr sin darle un minuto más para que pueda agarrarme un brazo y darme la paliza de mi vida, matarme o yo que sé que mierdas. Pero el muy cabrón no ha dudado en perseguirme.
Y me temo haber dudado de su capacidad. Es rápido, jodidamente rápido. Ahora las calles son sus complices, pues cada vez las siento más estrechas, todo se me viene encima y para colmo comienza a llover.
Ojalá sea todo una puta pesadilla y esté en mi cama...sí, tiene que ser eso... es lo último que he hecho, estoy en mi cama y esto es solo un sueño, me despertaré y todo  estará bien.
No ,mierda ¡¿Qué estás diciendo tío?! ¡Esto es la realidad, la maldita realidad! ¡Te cogerá y te matará! ¡Estás perdido!


Cuando grité aquello ya estaba en el suelo. Sentí silencio y un charco formado por la espesa lluvia de aquella noche contorneaba mi espalda. Abrí los ojos, y me volví a ver envuelto en esa fría noche, en el mismo callejón de mala muerte con las mismas putas paredes de piedra. La lluvia había cesado ya.
Entonces me levante. Me coloqué bien la chaqueta y sacudí la cabeza liberándome del agua restante que ahogaba mi cabeza e ideas. Miré hacia delante y me topé con el escaparate de una sucia tienda de lencería, de esas en los que los carteles están descoloridos y lo protagonizan modelos gordas y desconocidas, con maniquíes desvestidos y sujetadores de hace cincuenta años. Pero me concentré en lo que aquel cristal que reflejaba y me di cuenta, de que, a veces, tu peor enemigo, eres tú mismo.